El reto de enseñar en el aula

Aprender es una aventura constante en la cual cada uno logra de diferentes formas, procesar y dar significado a la información que recibe, para construir conocimiento y comprensión. Cuando aprender está cargado de experiencias significativas y motivación, no hay aburrimiento sino creación, búsqueda, cuestionamientos, pasión, curiosidad, y un deseo permanente por encontrar diferentes maneras de resolver problemas o entender nuestro alrededor.

Es por eso, que el aprendizaje no es estático ni pasivo, y demanda emoción e interés personal, por querer conocer y aprender aquello que captó nuestra atención, o puso en nosotros la necesidad de mejorar.

¿Cómo podemos potencializar el aprendizaje en el aula?

Todos por naturaleza, somos sujetos curiosos, activos y dispuestos a luchar por conseguir lo que queremos. Cuando hay esta disposición de querer, resulta más significativo y apasionante lo que se hace.

Por eso desde el aula, se debe estimular en los estudiantes el deseo y la voluntad de querer aprender, a través del diseño de experiencias o proyectos que los lleven a observar, describir, comparar y potencializar sus habilidades para escuchar, resolver problemas e interactuar con otros.

Aunque bien, lograr esto no es un proceso fácil, tampoco es imposible, y demanda del profesor, una responsabilidad y paciencia continua por mejorar y evaluar constantemente las estrategias que va a implementar en el aula, pero reconociendo la individualidad de sus estudiantes y teniendo claridad de lo que quiere lograr al crear esas experiencias de aprendizaje.

Un ejemplo de este proceso entre muchos en el CCH, fue el proyecto de las tiendas de Pre Jardín, el cual surgió en un tiempo de juego trabajo (espacio de juego por rincones) donde cada niño desde el rincón que se encontraba: cocina, construcción y teatro, mostró interés por la propuesta de juego de rol de comprar y vender productos.

Para comenzar esta aventura y construcción del proyecto, se hicieron preguntas frente a los saberes previos de lo que era y tenía una tienda en cuanto a recursos materiales y humanos. Luego por equipos, diseñaron de acuerdo a sus intereses el ideal de tienda que querían tener y lo que allí venderían, también diseñaron el cartel y pusieron nombre a su tienda. Días después al salón fue un invitado que desde su experiencia en ventas de productos deportivos, les respondió a los niños sus preguntas y dio consejos para ser buenos vendedores y fabricantes de cosas.

Después a esto, se comenzó a consolidar con diferentes actividades, la construcción y lanzamiento oficial de cada tienda, permitiendo en todo el proceso ver el aprendizaje de parte de los niños en las diferentes áreas curriculares. En el área de Lenguaje, los niños pudieron realizar desde su etapa de escritura, listas de materiales que necesitaban para hacer sus productos y  los encargos que otros niños les hacían. En Matemáticas, aprendieron a asignarle un valor a sus productos y resolver problemas de agregar o quitar para cuando les pagaban de más. Con respecto al Arte, estuvo presente en toda muestra realizada por los niños, donde se evidenciaba creatividad y calidad en sus producciones. Con respecto a Desarrollo Personal, hubo un fortalecimiento de habilidades sociales y valores de escucha, respeto, tolerancia y responsabilidad, al llegar a acuerdos durante las diferentes etapas del proyecto.

En definitiva, para potencializar el aprendizaje en el aula, el profesor debe de asumir el reto de guiar a sus estudiantes en esta aventura, enseñándoles a pensar, cuestionar lo que perciben, ser autónomos, creer en sus habilidades, amar lo que hacen y respetar las diferencias que en el camino del aprendizaje se les pudiesen presentar.

Diana Valencia

Directora de grupo y profesora de Pre Jardín del CCH

 

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