Uno de los temas recurrentes en nuestro trabajo como maestros es la construcción de evaluaciones.

El propósito de la prueba es examinar confiablemente el conocimiento adquirido por los estudiantes. La prueba es importante tanto para el docente como para el alumno. Para el estudiante, porque es un feedback de sus logros y conocimientos, y lo anima a leer y estudiar el material de forma continua. Por lo tanto, se recomienda realizar pequeños cuestionarios regularmente y no solo una gran evaluación al final del trimestre. Para el docente, se trata de una evaluación para poder dar puntaje, una retroalimentación de la forma en que enseñó, si es efectiva y logra el objetivo, y una descripción general de la clase y su nivel.

Se supone que las diferencias en las notas reflejan las diferencias en el nivel de conocimiento de los estudiantes, pero de hecho están influenciadas por muchas otras cosas. Algunas de ellas fuera de nuestro control, como el nivel de motivación del estudiante para aprender la materia, el nivel de ansiedad del estudiante y el nivel de alerta del estudiante en el día del examen en sí. Además están los factores bajo el control del maestro, como el tipo de preguntas, la claridad en el criterio de evaluación y, por supuesto, la objetividad evaluativa.

Cuando los docentes nos proponemos escribir un examen, es importante que consideraremos tres cosas:

 

Cuando los docentes nos proponemos escribir un examen, es importante tener en cuenta:

  1. El nivel en el que el examen evalúa lo que realmente quiere saber el docente.
  2. Que la evaluación sea justa a los ojos de los estudiantes y sea afín al material que han visto en clase.
  3. Que haya una correlación entre los logros de los estudiantes en la evaluación y otros trabajos previamente evaluados

Entonces, ¿cuáles son los pasos a seguir para la construcción de un buen examen?

Lo primero que hay que hacer es definir lo siguiente:

  • Debemos establecer cuál será el material que se incluirá en la prueba. El contenido que se elige debe derivar del plan de estudios.
  • Debemos establecer con claridad qué es lo que queremos que el alumno haga con el conocimiento que ha adquirido. Esto puede ser simplemente comprender el material, aplicar lo que aprendió sobre otras situaciones, o podría ser también el requerimiento de un pensamiento original. La formulación de la pregunta determinará qué tipo de habilidad estamos probando. Es importante tener un estilo de preguntas que ya se han resuelto en el salón de clases a modo de preparación.
  • Es necesario determinar el tiempo asignado para todo el examen y el asignado para cada una de las diversas partes del mismo. El tiempo debe ser suficiente para que la evaluación se pueda resolver sin presión. Cada tarea tiene que tener su puntuación. Es importante que haya coherencia entre los tiempos y el puntaje de cada parte.
  • Hay que elegir el tipo de preguntas. Es decir, si estas serán preguntas abiertas o cerradas (de selección múltiple). Cuantas más preguntas tenga la evaluación, la confiabilidad (el nivel de precisión con que examinamos el conocimiento de los alumnos) aumenta.
  • Es importante ir armando las preguntas mientras se van dictando las clases y no unos días previos a la evaluación. Esto con el objetivo de identificar que todo lo que planeamos enseñar fue dictado; tener la posibilidad de corregir las preguntas, en caso necesario, después de un tiempo de haberlas escrito y además regular la carga de trabajo del maestro.

 

Una vez definido todo lo anteriormente mencionado, podemos comenzar a escribir el examen.

¿Cómo escogemos el tipo de pregunta (abiertas o cerradas)?

 

CERRADAS ABIERTAS
Confiabilidad cognitiva Escoger la respuesta correcta Buscar en la memoria
Alcance del material Reducido Amplio
Tiempo de resolución Corto Extenso
Número de preguntas Muchas Pocas
¿Qué puedo evaluar? Conocimiento y entendimiento Conocimiento, entendimiento, pensamiento creativo y capacidad de escritura
El tiempo del maestro Escritura de las preguntas Escritura de los criterios de revisión y la corrección

 

Cuando escribimos preguntas abiertas debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Es importante que nos centremos en los temas principales.
  • La redacción debe ser clara y no por descarte.
  • La dificultad en la prueba debe reflejar el nivel de dificultad que se aprendió en el aula; ni más fácil, ni más difícil.
  • Establecer la cantidad de escritura requerida y el nivel de detalle. Esto para ahorrar tiempo y reducir la ansiedad del estudiante.
  • Establecer con claridad los indicadores. Esto esclarece el proceso de corrección de los exámenes. El docente tiene que escribir la respuesta completa para cada pregunta. Analizar qué debe tener cada respuesta y el puntaje para cada una de sus partes. Así se podrá definir qué será un puntaje completo y cuál será un puntaje parcial.

 

Cuando escribimos preguntas cerradas debemos tener en cuenta que hay diferentes tipos de preguntas:

  • Una pregunta donde elegir la respuesta correcta.
  • Una pregunta donde elegir la respuesta más correcta.
  • Una pregunta de compatibilidad en la que hay dos columnas y un vínculo entre ellas: examina principalmente la conexión entre conceptos.
  • Preguntas cuya respuesta es simplemente: correcto o incorrecto. Cuando utilizamos estas preguntas solemos usar varias una atrás de la otra. En cada una el estudiante tiene que decir si está bien o mal y a veces explicar por qué. Las respuestas no se relacionan unas con otras.

 

Si elegimos la forma de preguntas de opción múltiple, es importante prestar atención a varias cosas:

  • Concéntrese en un solo tema.
  • La pregunta debe ser razonable para un estudiante que no domina lo aprendido en clase.
  • No debería haber doble negación.
  • Que no haya respuestas ilógicas.
  • Que no haya respuestas contradictorias.

 

Por último, hay que tener en cuenta en qué orden construimos el examen. Hay que escoger las preguntas sabiendo que una no se relaciona con la otra. El orden de las preguntas tiene que tener cierta lógica o bien ir incrementando en dificultad. También puede ser por temas o por orden en que se fueron enseñando en clase. Es recomendable corroborar que el tiempo que le lleve al docente corregir los exámenes es proporcional al tiempo que tarde contestarse. Es importante que cada parte del examen tenga un encabezado donde se explica qué se requiere. Por último, hay que dar a conocer cómo se verá el examen en todos sus aspectos y por supuesto, cuál será el material que deben los alumnos estudiar.

Al momento de corregir las evaluaciones, principalmente de preguntas abiertas, se recomienda revisar pregunta por pregunta (de todos los estudiantes) y no el examen completo. Además es bueno ir cambiando el orden de los exámenes. Todo esto para darle más objetividad y corroborar el nivel de la clase en cada pregunta.

 

Jacqueline Vaknin

Profesora de hebreo

Por una co-educación integral

www.cch.edu.co

#VenAlColegioColomboHebreo

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