¿Qué es el pensamiento crítico y cómo se desarrolla?

¿Qué es el pensamiento crítico? El pensamiento crítico ha tenido varias interpretaciones y definiciones en la escuela. Algunos profesores y estudiantes tienen alguna noción de lo que significa; algunos piensan que tiene que ver con algo negativo, como hacer un juicio, o la capacidad de opinar sobre un punto de vista personal, sea fundamentado o no, o una actitud contestataria y de oposición. Monroy (1998). Otros tienen una noción de pensamiento “lógico” o de “buen pensamiento”. Otros profesores les parece que se trata de una lista de destrezas, las cuales son difíciles de integrar a su quehacer diario.

Según Díaz Barriga (2005) los programas educativos y las metas de los profesores en la aplicación de las estrategias del pensamiento crítico, se presenta solo en las áreas de sociales, ética y valores; donde los estudiantes toman conciencia o cuestiones su realidad social e histórica, dejando de lado las otras disciplinas. Sin embargo, estos factores, tienen poco que ver con los que significa pensar críticamente y su intervención en las actividades pedagógicas.

De acuerdo con Paul et al. (1995) y Díaz Barriga (2005), el pensamiento crítico no se puede quedar en la sumatoria de habilidades puntuales, aisladas de un contexto y contenido determinado. Otros investigadores en educación, indican que pensar críticamente supone destrezas relacionadas con la capacidad de identificar argumentos, reconocer relaciones, realizar inferencias, evaluar evidencias y deducir conclusiones.

Las habilidades para desarrollar el pensamiento crítico, se han agrupado de diferentes maneras, la más común es la clasificación de Bloom (1956), llamada taxonomía de los objetos educativos, la cual propone una jerarquización de las habilidades, donde la memoria ocupa el primer lugar y luego está la comprensión, el análisis, la síntesis y la evaluación que conforman el pensamiento crítico. Piette (1998) agrupa las habilidades en tres categorías; la primera se relaciona con la capacidad de clarificar la información (hacer preguntas, identificar los elementos de una argumentación). La segunda, son habilidades relacionadas con la fiabilidad de la información (credibilidad de la fuente de información y  de la información). Y la tercera son las habilidades que tienen que ver con la evaluación de la información (obtener conclusiones, realizar generalizaciones, inferir, formular hipótesis).

Otros puntos de vista indican que las habilidades del pensamiento crítico tienen que ver con el conocimiento, la inferencia, la evaluación y la metacognición. Bruning et al., (1999). El conocimiento se genera a partir de lo que se piensa, y facilita la organización de la información para la resolución de problemas. La inferencia, consiste en establecer una conexión entre dos o más unidades de conocimiento o hechos y facilita la comprensión de situaciones de manera significativa. La evaluación se refiere a las subhabilidades relacionadas, como: analizar, juzgar y argumentar.  Y la metacognición es el conocimiento de las capacidades y limitaciones de los procesos del pensamiento humano, incrementa la conciencia y el control del individuo sobre su propio pensamiento.

¿Pero cómo desarrollar estas habilidades en el aula?  Algunos investigadores proponen algunas técnicas para el desarrollo de habilidades que fomentan el pensamiento crítico, algunas de ellas son:

  • Ejercitar habilidades para crear condiciones para la adquisición del pensamiento crítico, a través del debate y el intercambio de puntos de vista, hacer preguntas de nivel superior, exigir respuestas elaboradas, favorecer los procedimientos científicos, estimular el trabajo en equipo.
  • Enseñanza directa de las habilidades: ejercicios de análisis y síntesis, presentación de diferentes etapas para resolver un problema y analizar experiencias.
  • Desarrollo de habilidades metacognitivas, a través del uso de técnicas para que el estudiante aprenda a planificar, controlar y evaluar su propio proceso de pensamiento.
  • Favorecer la aplicación de estas habilidades a la construcción de situaciones problemas reales, cotidianos que exijan formas de razonamiento o de solución de problemas concretos.

¿Y cuál es el rol del profesor? El profesor debe generar un ambiente que permita: promover  la verdad, la mente abierta, la empatía, racionalidad, autonomía y autocrítica. Su papel es de mediador o indagador el cual debe aprender a hacer preguntas. Debe promover el descubrimiento y exploración de las creencias de los estudiantes y permitir la comunicación de sus opiniones. De igual manera, es importante tener en cuenta la edad de los estudiantes y sus intereses, integrar los contenidos de las diferentes asignaturas y utilizar el modelo de trabajo cooperativo.

Bibliografía:

BLOOM, B. (Ed.) (1956): Taxonomy of educational objectives: Book 1, Cognitive domain. Nueva York, Longman.

BRUNING, R. H., SCHRAW, G. J. & RONNING, R. R. (1999): Cognitive psychology and instruction. Englewood Cliffs, N. J., Prentice Hall. (Trad. cast.: Psicología cognitiva e instrucción. Madrid, Alianza, 2002).

DÍAZ-BARRIGA, F. (2001): “Habilidades de pensamiento crítico sobre contenidos históricos en alumnos de bachillerato”, en Revista Mexicana de Investigación Educativa, 6(13), pp. 525-554.

LOPEZ, Gabriela. (2012) Pensamiento crítico. Revista Docencia e investigación. # 22

MONROY, M. (1998) El pensamiento didáctico del profesor: Un estudio con profesores de ciencias histórico-sociales del Colegio de Bachilleres y del Colegio de Ciencias y Humanidades, tesis de maestría en Psicología educativa, Facultad de Psicología, México: UNAM.

PIETTE, J. (1998): “Una educación para los medios centrada en el desarrollo del pensamiento crítico”, en Gutiérrez, A. (Coord.): Formación del profesorado en la sociedad de la información. Segovia, Diputación Provincial de Segovia y Escuela Universitaria de Magisterio de la Universidad de Valladolid.

 

María Castañeda

Profesora de Química del CCH

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