Ocho aspectos para el entrenamiento y la formación deportiva 

 

La iniciación deportiva debe encaminarse al desarrollo de patrones sociales, psicológicos, cognitivos y motrices. El tiempo necesario para aprender, la cantidad de tiempo empleado a un nivel apropiado de dificultad y la cantidad o volumen de experiencias, son variables que marcan el éxito en la enseñanza.

Desde un punto de vista global, los aspectos que caracterizan al deportista escolar, son los factores psico–sociales, centro de interés deportivo, las experiencias motrices adquiridas desde las clases de educación física y los entrenamientos deportivos. Sin embargo, la compleja relación entre las distintas variables que influyen en el proceso dificulta la definición del deportista escolar.

 

A partir de esta realidad, se elabora una propuesta basada en ocho aspectos fundamentales para el entrenamiento y la formación deportiva integral desde la iniciación a los deportes colectivos.

  1. Desarrollar un trabajo general para generar una base, principalmente, basada en las habilidades motrices básicas y el desarrollo físico global, que corresponden con la edad.
  2. Trabajar los contenidos propios bajo situaciones de toma de decisión, que permitan el desarrollo de la percepción y la anticipación, de la capacidad de elección y de ejecución. Para ello es necesario proponer tareas en las que los sujetos asuman responsabilidades ante las posibilidades que se planteen y no sólo someterlos a meras repeticiones para la corrección técnica.
  3. Asegurar el mayor tiempo de práctica a todos los sujetos, teniendo en cuenta las características individuales. Dentro del tiempo de práctica, posibilitar la práctica activa en contacto con el elemento o balón, puesto este tipo de participación resulta muy significativa en el individuo.
  4. La adaptación se debe realizar, principalmente, sobre las reglas o normas, los equipamientos y las tareas.
  5. Tras la adquisición de una base inicial de habilidades, variar las condiciones de práctica para asentar con más riqueza las destrezas iniciales. Esto permitirá aumentar el bagaje de experiencias de los deportistas y por tanto aumentará su capacidad de toma de decisión y de ejecución.
  6. Utilizar tareas analíticas, que mejoran la calidad de la ejecución y permite corregir; tareas globales, que desarrollan las capacidades que se van a dar en el juego y en especial la toma de decisión; y el juego o la propia competición, que por sí mismo constituyen un medio de aprendizaje. Los diferentes tipos de tareas se deben realizar en función de las necesidades de los deportistas y los objetivos.
  7. Trabajar la motivación del jugador remarcando, principalmente, aspectos como la capacidad de lucha, el espíritu de superación, la inteligencia, la capacidad para transformar la agresividad en competencia y entrenamiento, la capacidad de emprendimiento, el ánimo ante las derrotas y la capacidad para no sobrevalorar la victoria.
  8. Involucrar a los padres en el proceso de formación de sus hijos. Aportarles información sobre su función e importancia en el proceso, para que en ningún caso su falta de formación conlleve a errores.

En conclusión, la iniciación deportiva, como proceso general por el que cualquier individuo se forma en uno o varios deportes, se fundamenta en la adquisición de los patrones cognitivo-motrices básicos sobre los que asentar el posterior aprendizaje de la toma de decisión y las habilidades motrices específicas de un deporte.  

El proceso de iniciación debe encaminarse al desarrollo de patrones sociales, psicológicos, cognitivos y motrices. En dicho desarrollo, la práctica deportiva desempeña una labor esencial, en tanto que contribuye al progreso del ser humano.

La adecuación de la práctica a los niños persigue que el planteamiento de enseñanza esté acorde a las necesidades e intereses propios de la edad, con el fin de que se aumente la participación, las experiencias positivas hacia el deporte y el nivel de destrezas de acuerdo con la práctica se hace a la medida del niño, a éste se le permite evolucionar a su ritmo, descubrir sus intereses y disfrutar con lo que hace, consiguiendo desarrollar las destrezas cognitivo-motrices.

La práctica es necesaria para desarrollar la excelencia deportiva. Está demostrado que grandes cantidades de práctica facilitan el desarrollo del experto deportivo, tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativo.

 

Juan Carlos Reyes 

Profesor de Educación Física

Por una co-educación integral

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