Estrategias de autoaprendizaje y autoregulación en el aula

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear posibilidades para su producción o creación”Paulo Freire  

A través de nuestra experiencia como docentes encontramos  en los estudiantes de un mismo nivel educacional diferencias entre sí, en cuanto a su personalidad, inteligencia, aptitudes, sociabilización, en sus respuestas emocionales y en las diferentes dimensiones que como seres humanos poseemos. Como afirma Enesco (2001) algunas de estas diferencias corresponden a una base genética, otras en cambio, resultan de las diferencias en estimulación ambiental. Muchas son consecuencia de  la interacción entre lo genético y lo adquirido, entre la capacidad de aprender y la posibilidad de hacerlo.

Lo anterior genera que con frecuencia observemos que un fracaso en  alguna de las áreas de conocimiento conlleve a una frustración, determinada por una falla en el aprendizaje.  Como docentes centramos nuestra atención en las necesidades de aprendizaje de nuestros estudiantes y en cómo suplirlas a través de distintas estrategias de autorregulación y autoaprendizaje que permitan asumir con responsabilidad y compromiso su desempeño académico y a la vez integrarse más fácilmente a su círculo social.

Es responsabilidad de la institución y de cada profesor, reconocer las necesidades de aprendizaje de los estudiantes y orientarlos para que  logren resolver sus dificultades y alcancen una adaptación escolar satisfactoria. Por lo tanto, debemos examinar distintas estrategias tomando en cuenta aspectos que obliguen a reacomodar la pedagogía, la didáctica y por tanto  las prácticas educativas.

Son varia las estrategias que como docentes empleamos a diario en nuestro quehacer pedagógico sin embargo son aquellas que mejor resultado ofrecen las que perduran, es el caso del aprendizaje cooperativo: “el sentimiento de responsabilidad sobre el grupo incentiva las ganas de emprender proyectos de mayor dificultad y mejora la motivación y la persistencia para alcanzar una meta conjunta” dice David Johnson.  Son varios los beneficios que a nivel académico y social, como docentes, podemos encontrar en este tipo de actividad, pero en palabras de los estudiantes esta estrategia promueve la tolerancia y el respeto por el otro y es éste reconocimiento el que permite que el aprendizaje cooperativo sea una de las estrategias preferidas por docentes y estudiantes.

Por otra parte, el trabajo por proyectos es otra estrategia que ofrece beneficios a nivel académico y social pues es menester de la enseñanza saber hacer con lo que se sabe Delors (1994). Toda sociedad busca como ideal educar a las nuevas generaciones para la convivencia y la supervivencia; siendo así el trabajo por proyectos direcciona a los estudiantes tanto hacia la autoevaluación como el liderazgo en pro de una meta u objetivo común, desarrollando la creatividad y generando una visión más amplia del entorno que nos rodea.

Por lo tanto debemos estar siempre dispuestos como docentes a la implementación de distintas estrategias de aplicación, enfocadas al autoaprendizaje y autorregulación   que no solo permitan un mejor desempeño escolar sino también un mejor desempeño a nivel de socialización y convivencia.

Bibliografía: 

Paola Chiquiza

Profesora del CCH

 

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