En la actualidad, la información que se obtiene en internet es infinita. Las redes sociales y los diferentes recursos están al alcance inmediato de nuestros niños y niñas, exigiendo de nosotros los adultos acompañamiento y orientación en el uso responsable de estas plataformas.

A continuación, algunas recomendaciones generales:

  • Comunicación abierta con los niños. Se deben tocar temas como la privacidad, lo que se puede o no compartir, la intimidad, los peligros en la red y la credibilidad de la información que se encuentra en internet.
  • LÍmites en horarios. Deben ser establecidos de acuerdo con las reglas de cada familia y la edad de los/as niños/as.
  • Control sobre la interacción en la red. Es indispensable conocer las redes sociales a las que su hijo(a) pertenece, la información de su perfil, sus amigos, entre otros.
  • Manténgase informado: Aunque no hagamos uso de las mismas redes sociales, ni consultemos los mismos sitios que nuestros hijos/as visitan, es importante conocer las configuraciones de privacidad, recomendaciones de uso y los peligros que conllevan; al igual que los caminos para actuar en caso de exponerse a un uso indebido en cualquier aplicación o red social.
  • Tenga en cuenta las restricciones y recomendaciones de cada sitio. Las redes sociales apoyan esta labor de uso responsable teniendo algunas restricciones frente a la edad de ingreso y recomendaciones de uso. Sin embargo, algunas aplicaciones de fácil instalación como Whatsapp, permiten mayor vulnerabilidad informática, exponiendo a los niños/as a mayores peligros.

Nos detendremos en este último punto dado el auge que tiene este servicio de mensajería instantánea  y los peligros que éste conlleva.

Whatsapp es una excelente herramienta de comunicación, cuenta con la posibilidad de compartir información de manera fácil (fotos, vídeos, documentos, links, etc). Sin embargo, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones a la hora de hacer uso de esta aplicación.

  • La responsabilidad compartida. Hable con su hijo/a sobre la información que recibe, pero también la que comparte o envía. Recuérdele la importancia del respeto hacia los otros. Un buen camino es hacerlo pensar en: ¿Lo que escribes lo dirías en persona?. Así mismo recuérdele la responsabilidad del  buen uso de la información que recibe de otros.
  • El pensamiento crítico: Fomente el pensamiento crítico en su hijo/a sobre la información que recibe de otros.
  • La pérdida de la privacidad. Recuérdele a su hijo/a que todo lo que envíe deja de ser contenido privado, las posibilidades de quedar expuesto a una red pública y cómo podría llegar a ser utilizado ese contenido de forma indebida.
  • Los peligros de Whatsapp. Existe la posibilidad de que puedan ser contactados por un extraño (solo con tener el número de teléfono); de ahí los juegos (retos actuales como “momo” o “la ballena azul”). Por tal razón se recomienda hablarles sobre estos peligros y orientarlos a que únicamente establezcan contacto con personas conocidas.
  • Control sin invasión y con confianza. Como padres de familia, es importante mantener el control sobre los contactos de nuestros hijos. Dependiendo de la edad, debemos comunicarnos con ellos explicando la importancia de usar de manera segura esta aplicación. Es importante también hablar de la privacidad y de la intimidad, sin llegar a vulnerarla. Promover confianza en ellos con el fin de tener control sobre los aspectos básicos del uso de esta herramienta (como la configuración de la privacidad.)
  • Prohibir no es una solución. Si ya permitió el uso de Whatsapp y de redes sociales, no lo prohíba luego de encontrar algún uso indebido. Primero hable con él/ella, comuníquese de forma proactiva, escuche sus inquietudes y oriéntelo hacia el uso responsable. Permitir el uso de estas redes y herramientas implica el establecimiento de una relación basada en la confianza y la comunicación permanente.
  • Posibilidades de solución. Explíquele cómo reportar contenido peligroso y genere en su hijo/a la capacidad de discernir y analizar la información que recibe.

Por último tenga en cuenta que los menores de trece años no deben contar con un celular (mucho menos con internet y/o plan de datos).

En caso de tomar la decisión de permitirle a su hijo/a utilizar  esta tecnología, recuerde qué:

  • Este tipo de aplicaciones puede generar adicciones y otras consecuencias como: alejamiento de la unidad familiar, malas influencias externas, mal humor, falta de comunicación, etc…

La solución: hablar con sus hijos en tono cercano y sencillo, planear actividades familiares, tiempos para compartir y establecer reglas claras para el uso de la tecnología.

CLAUDIA MARTÍNEZ
Psicóloga

Coordinadora Departamento de Desarrollo Escolar CCH